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12 jul. 2011

EL TEMIDO ENEMIGO



EL TEMIDO ENEMIGO


Había una vez, en un reino muy lejano y perdido, un rey al que le gustaba sentirse poderoso. Su deseo de poder no se satisfacía sólo con tenerlo, él, necesitaba además, que todos lo admiraran por ser poderoso, así como la madrastra de Blanca Nieves no le alcanzaba con verse bella, también él necesitaba mirarse en un espejo que le dijera lo poderoso que era.

Él no tenía espejos mágicos, pero contaba con un montón de cortesanos y sirvientes a su alrededor a quienes preguntarle si él, era el más poderoso del reino.

Invariablemente todos le decían lo mismo:

-Alteza, eres muy poderoso, pero tú sabes que el mago tiene un poder que nadie posee: Él, él conoce el futuro.

( En aquel tiempo, alquimistas, filósofos, pensadores, religiosos y místicos eran llamados, genéricamente “magos”).

El rey estaba muy celoso del mago del reino pues aquel no sólo tenía fama de ser un hombre muy bueno y generoso, sino que además, el pueblo entero lo amaba, lo admiraba y festejaba que él existiera y viviera allí.

No decían lo mismo del rey.

Quizás porque necesitaba demostrar que era él quien mandaba, el rey no era justo, ni ecuánime, y mucho menos bondadoso.

Un día, cansado de que la gente le contara lo poderoso y querido que era el mago o motivado por esa mezcla de celos y temores que genera la envidia, el rey urdió un plan:

Organizaría una gran fiesta a la cual invitaría al mago y después la cena, pediría la atención de todos. Llamaría al mago al centro del salón y delante de los cortesanos, le preguntaría si era cierto que sabía leer el futuro. El invitado, tendría dos posibilidades: decir que no, defraudando así la admiración de los demás, o decir que sí, confirmando el motivo de su fama. El rey estaba seguro de que escogería la segunda posibilidad. Entonces, le pediría que le dijera la fecha en la que el mago del reino iba a morir. Éste daría una respuesta, un día cualquiera, no importaba cuál. En ese mismo momento, planeaba el rey, sacar su espada y matarlo. Conseguiría con esto dos cosas de un solo golpe: la primera, deshacerse de su enemigo para siempre; la segunda, demostrar que el mago no había podido adelantarse al futuro, y que se había equivocado en su predicción. Se acabaría, en una sola noche. El mago y el mito de sus poderes...

Los preparativos se iniciaron enseguida, y muy pronto el día del festejo llegó...

...Después de la gran cena. El rey hizo pasar al mago al centro y ante le silencio de todos le preguntó:

- ¿Es cierto que puedes leer el futuro?

- Un poco – dijo el mago.

- ¿Y puedes leer tu propio futuro, preguntó el rey?

- Un poco – dijo el mago.

- Entonces quiero que me des una prueba - dijo el rey -

¿Qué día morirás?. ¿ Cuál es la fecha de tu muerte?

El mago se sonrió, lo miró a los ojos y no contestó.

- ¿Qué pasa mago? - dijo el rey sonriente -¿No lo sabes?... ¿no es cierto que puedes ver el futuro?

- No es eso - dijo el mago - pero lo que sé, no me animo a decírtelo.

- ¿Cómo que no te animas?- dijo el rey-... Yo soy tu soberano y te ordeno que me lo digas. Debes darte cuenta de que es muy importante para el reino, saber cuando perdemos a sus personajes más eminentes... Contéstame pues, ¿cuándo morirá el mago del reino?

Luego de un tenso silencio, el mago lo miró y dijo:

- No puedo precisarte la fecha, pero sé que el mago morirá exactamente un día antes que el rey...

Durante unos instantes, el tiempo se congeló. Un murmullo corrió por entre los invitados.

El rey siempre había dicho que no creía en los magos ni en las adivinaciones, pero lo cierto es que no se animó a matar al mago.

Lentamente el soberano bajó los brazos y se quedó en silencio...

Los pensamientos se agolpaban en su cabeza.

Se dio cuenta de que se había equivocado.

Su odio había sido el peor consejero.

- Alteza, te has puesto pálido. ¿Qué te sucede? – preguntó el invitado.

- Me siento mal - contestó el monarca – voy a ir a mi cuarto, te agradezco que hayas venido.

Y con un gesto confuso giró en silencio encaminándose a sus habitaciones...

El mago era astuto, había dado la única respuesta que evitaría su muerte.

¿Habría leído su mente?

La predicción no podía ser cierta. Pero... ¿Y si lo fuera?...

Estaba aturdido

Se le ocurrió que sería trágico que le pasara algo al mago camino a su casa.

El rey volvió sobre sus pasos, y dijo en voz alta:

- Mago, eres famoso en el reino por tu sabiduría, te ruego que pases esta noche en el palacio pues debo consultarte por la mañana sobre algunas decisiones reales.

- ¡ Majestad!. Será un gran honor... – dijo el invitado con una reverencia.

El rey dio órdenes a sus guardias personales para que acompañaran al mago hasta las habitaciones de huéspedes en el palacio y para que custodiasen su puerta asegurándose de que nada pasara...

Esa noche el soberano no pudo conciliar el sueño. Estuvo muy inquieto pensando qué pasaría si el mago le hubiera caído mal la comida, o si se hubiera hecho daño accidentalmente durante la noche, o si, simplemente, le hubiera llegado su hora.

Bien temprano en la mañana el rey golpeó en las habitaciones de su invitado.

Él nunca en su vida había pensado en consultar ninguna de sus decisiones, pero esta vez, en cuánto el mago lo recibió, hizo la pregunta... necesitaba una excusa.

Y el mago, que era un sabio, le dio una respuesta correcta, creativa y justa.

El rey, casi sin escuchar la respuesta alabó a su huésped por su inteligencia y le pidió que se quedara un día más, supuestamente, para “consultarle” otro asunto... (obviamente, el rey sólo quería asegurarse de que nada le pasara).

El mago – que gozaba de la libertad que sólo conquistan los iluminados – aceptó...

Desde entonces todos los días, por la mañana o por la tarde, el rey iba hasta las habitaciones del mago para consultarlo y lo comprometía para una nueva consulta al día siguiente.

No pasó mucho tiempo antes de que el rey se diera cuenta de que los consejos de su nuevo asesor eran siempre acertados y terminara, casi sin notarlo, teniéndolos en cuenta en cada una de las decisiones.

Pasaron los meses y luego los años.

Y como siempre... estar cerca del que sabe vuelve el que no sabe, más sabio.

Así fue: el rey poco a poco se fue volviendo más y más justo.

Ya no era despótico ni autoritario. Dejó de necesitar sentirse poderoso, y seguramente por ello dejó de necesitar demostrar su poder.

Empezó a aprender que la humildad también podía ser ventajosa empezó a reinar de una manera más sabia y bondadosa.

Y sucedió que su pueblo empezó a quererlo, como nunca lo había querido antes.

El rey ya no iba a ver al mago investigando por su salud, iba realmente para aprender, para compartir una decisión o simplemente para charlar, porque el rey y el mago habían llegado a ser excelentes amigos.

Un día, a más de cuatro años de aquella cena, y sin motivo, el rey recordó.

Recordó aquel plan aquel plan que alguna vez urdió para matar a este su entonces más odiado enemigo

Y sé dio cuenta que no podía seguir manteniendo este secreto sin sentirse un hipócrita.

El rey tomó coraje y fue hasta la habitación del mago. Golpeó la puerta y apenas entró le dijo:

- Hermano, tengo algo que contarte que me oprime el pecho

- Dime – dijo el mago – y alivia tu corazón.

- Aquella noche, cuando te invité a cenar y te pregunté sobre tu muerte, yo no quería en realidad saber sobre tu futuro, planeaba matarte y frente a cualquier cosa que me dijeras, porque quería que tu muerte inesperada desmitificara para siempre tu fama de adivino. Te odiaba porque todos te amaban... Estoy tan avergonzado...

- Aquella noche no me animé a matarte y ahora que somos amigos, y más que amigos, hermanos, me aterra pensar lo que hubiera perdido si lo hubiese hecho.

Hoy he sentido que no puedo seguir ocultándote mi infamia.

Necesité decirte todo esto para que tú me perdones o me desprecies, pero sin ocultamientos.

El mago lo miró y le dijo:

- Has tardado mucho tiempo en poder decírmelo. Pero de todas maneras, me alegra, me alegra que lo hayas hecho, porque esto es lo único que me permitirá decirte que ya lo sabía. Cuando me hiciste la pregunta y bajaste tu mano sobre el puño de tu espada, fue tan clara tu intención, que no hacía falta adivino para darse cuenta de lo que pensabas hacer, - el mago sonrió y puso su mano en el hombro del rey. – Como justo pago a tu sinceridad, debo decirte que yo también te mentí... Te confieso hoy que inventé esa absurda historia de mi muerte antes de la tuya para darte una lección. Una lección que recién hoy estás en condiciones de aprender, quizás la más importante cosa que yo te haya enseñado nunca.

Vamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los otros y hasta de nosotros mismos que creemos despreciables, amenazantes o inútiles... y sin embargo, si nos damos tiempo, terminaremos dándonos cuenta de lo mucho que nos costaría vivir sin aquellas cosas que en un momento rechazamos.

Tu muerte, querido amigo, llegará justo, justo el día de tu muerte, y ni un minuto antes. Es importante que sepas que yo estoy viejo, y que mi día seguramente se acerca. No hay ninguna razón para pensar que tu partida deba estar atada a la mía. Son nuestras vidas las que se han ligado, no nuestras muertes.

El rey y el mago se abrazaron y festejaron brindando por la confianza que cada uno sentí en esta relación que habían sabido construir juntos...

Cuenta la leyenda... que misteriosamente... esa misma noche... el mago... murió durante el sueño.

El rey se enteró de la mala noticia a la mañana siguiente... y se sintió desolado.

No estaba angustiado por la idea de su propia muerte, había aprendido del mago a desapegarse hasta de su permanencia en el mundo.

Estaba triste, simplemente por la muerte de su amigo.

¿Qué coincidencia extraña había hecho que el rey pudiera contarle esto al mago justo la noche anterior a su muerte?.

Tal vez, tal vez de alguna manera desconocida el mago había hecho que él pudiera decirle esto para quitarle su fantasía de morirse un día después.

Un último acto de amor para librarlo de sus temores de otros tiempos...

Cuentan que el rey se levantó y que con sus propias manos cavó en el jardín, bajo su ventana, una tumba para su amigo, el mago.

Enterró allí su cuerpo y el resto del día se quedó al lado del montículo de tierra, llorando como se llora ante la pérdida de los seres queridos.

Y recién entrada la noche, el rey volvió a su habitación.

Cuenta la leyenda... que esa misma noche... veinticuatro horas después de la muerte del mago, el rey murió en su lecho mientras dormía... quizás de casualidad... quizás de dolor... quizás para confirmar la última enseñanza del maestro.



Jorge Bucay



El árbol de los problemas

El árbol de los problemas



El carpintero que habia contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un duro primer dia de trabajo.Su cortadora electrica se daño y le hizo perder una hora de trabajo y ahora su antiguo camion se negaba a arrancar.

Mientras lo llevaba a casa, se sentó en silencio. Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia. Mientras nos dirigiamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño arbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos.

Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó o a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa.

Posteriormente me acompañó hasta el automóvil. Cuando pasamos cerca del arbol, sentí curiosidad y le pregunte acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes.

"Oh, ese es mi arbol de problemas", contesto.

"Se que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez".

"Lo divertido es", dijo sonriendo, "que cuando salgo en la mañana a recogerlos, ni remotamente hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior".


No hay mucho que comentar . Muchas personas llevan tanto los problemas de sus trabajos a sus hogares como de sus hogares en sus trabajos. La enseñanza es grande y muchas personas en este mundo de aceleración y tensión se desquitan con los seres amados por cosas que nisiquiera son culpables. Irónicamente esto es contrario a la historia, que hacemos a otros culpables de lo que nosotros somos los responsables.

Arturo Quirós Lépiz

Todo a su tiempo

Todo a su tiempo

Un hombre encontró un capullo de una mariposa y se lo llevó a su casa para poder ver a la mariposa cuando saliera de el. Un día vio que había un pequeño orificio y entonces se sentó a observar por varias horas, viendo que la mariposa luchaba por hacerlo más grande y poder salir.

El hombre vio que la mariposa forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño agujero, hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento. Pareció que se había atascado.

Entonces, el buen hombre decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera cortó al lado del agujero para hacerlo más grande, de manera que la mariposa pudiera salir del capullo. Sin embargo, al salir, ella tenía un cuerpo muy hinchado y las alas pequeñas y dobladas. El hombre esperaba que las alas se desdoblarían y que el cuerpo se contraería al reducir lo hinchado que estaba, pero no sucedió ninguna de las dos situaciones y la mariposa solamente pudo arrastrarse en círculos, con su cuerpecito hinchado y las alas dobladas. ¡Nunca pudo llegar a volar!.


Lo que el hombre, en su bondad, no entendió, fue que la restricción de la apertura del capullo y la lucha requerida por la mariposa para salir por el diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza enviaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar. Obtener la libertad y poder volar era algo que solamente podía llegar después de la lucha.


Algunas veces lo que necesitamos en la vida es la lucha. Si pudiésemos progresar sin obstáculos, nos convertiríamos en inválidos, no podríamos crecer.
¡Cuántas veces hemos querido tomar el camino fácil para salir de dificultades, tratando de usar ''tijeras'' para recortar el esfuerzo que nos conducirá al éxito!.
Así como el oro es refinado con el fuego, sólo a través de nuestros esfuerzos y caídas saldremos fortalecidos

desconozco autor


Los Gritos

Los Gritos

En las islas Salomón en el sur del Pacífico, algunos lugareños practican una forma única de talar los árboles.

Si un árbol es demasiado grande para ser talado con un hacha, los nativos lo hacen caer a gritos.

Leñadores con poderes especiales se suben a un árbol exactamente al amanecer y de pronto le gritan con toda la fuerza de sus pulmones.

Lo hace durante 30 días, el árbol muere y se derrumba.

La teoría es que los gritos matan el espíritu del árbol, según los isleños siempre da resultado.

Que extraños y encantadores hábitos los de la jungla. Gritarle a los árboles..

Qué Primitivo!!!. Lástima que no tengan las ventajas de la tecnología moderna.

Nosotros, la gente educada urbana y moderna, le gritamos al tráfico, a los árbitros, a las facturas y a las máquinas.

Las máquinas y los parientes se llevan la mayor parte de los gritos. Yo no se para que sirven, las máquinas y las cosas siguen en su sitio.


En cuanto a las personas, bueno quizás los isleños de Salomón tengan razón, gritarle a las cosas vivas tiende a matar el espíritu que habita en en ellas.



*** Robert Fulghum ***

Cualquier cosa pesada puede llegar hasta rompernos los huesos, pero los gritos, las humillaciones, las ofensas o los insultos, nos quiebran el espíritu..


Carta abierta de un perro a su dueño

Carta abierta de un perro a su dueño

Ahora, eres mi amo y solo te pido amor.

Has decidido hacerte responsable de mí y me siento agradecido por tu determinación.

Existirá entre ambos un secreto pacto de confianza que jamás será quebrantado de mi parte.

Deberás comprenderme por algún tiempo, acabo de separarme de mi madre y de mis hermanos.

Me notaras desorientado, inquieto y algunas noches me veras llorar... Si, los extraño, compréndeme, yo te comprenderé luego por muchos años.-

Seré tu mejor amigo, entenderé tus cambios de humor, tus alegrías, tus días buenos y tus días malos, estaré a tu lado acompañándote en tu soledad y en tu tristeza y te tratare siempre con el mismo amor, con la misma lealtad. Lameré la mano con que me castigues, porque mi capacidad de perdonar es infinita.

Pero no me castigues, enséñame. Desconozco los detalles que pueden irritarte y deseo complacerte en todo.

Deseo también que te sientas orgulloso de mí cuando me veas echado a tus pies, cuando camine a tu lado por la calle como tu sombra más fiel.

Quiero responder a ese ideal de perro que tanto anhelas, pero depende de ti: seré reflejo de tu modo de educarme y de tratarme.

Ayúdame a no defraudarte. Si me tratas con violencia....seré agresivo.

Háblame, entiendo cada una de tus palabras, aunque no te conteste con el mismo lenguaje.

Aprende a leer mis ojos y comprenderás cuanto te entiendo; sé que eres una buena persona.

desconozco autor


La llave de tus emociones


“Nadie tiene el permiso...
de hacerme sentir mal...
sin mi permiso” !!!!!


Esta frase de la sabiduría popular, envuelve una grandísima verdad !!!!

veo diariamente, personas que se molestan unas con las otras
por las cosas que se dicen o hacen;
por una mirada, por una actitud hiriente
o por palabras ofensivas, etc.
.
Más allá de la cotidianidad que estas actitudes conllevan,
siempre encontramos personas que en alguna medida
valoran demasiado ... lo que los demás les hacen ... o dicen.

A veces, me ocurre.

Cierta mañana una persona en mi entorno laboral
se burlaba de una forma inocente, de mi desayuno.

Sin darme cuenta reaccioné a la defensiva
y le di alguna explicación sobre ello.

Después de unos minutos llegué a la conclusión
que le estaba dando más valor, del que realmente se merecía,
de hecho, ni siquiera se merecía, una explicación de mi parte.

Muchas personas pasamos por ese ciclo, todos los días.

Gran parte de nuestra energía vital diaria
acaba en reaccionar, ante lo que los demás nos emiten
como pensamientos o acciones, mal intencionadas.

Está en nosotros reaccionar de igual forma:
infantilmente o con madurez,
"tú tienes la llave de tus emociones,"
eres el que decide... cómo quieres sentirte.

Puedes elegir, terminar enfadado
por una que no sabe conducirse como es debido,
o al contrario
concluyes riéndote de lo infantil
que somos, los seres humanos, aún cuando ya somos adultos
y se supone que deberíamos poder
comportarnos, de una forma razonable.

"Nadie puede hacerte sentir mal "
"ni mucho menos ofenderte,"
el que se ofende de lo que otros te dicen o hacen ...
eres tú,
si al contrario pones la perspectiva correcta
y entiendes que no siempre, los demás actuarán de forma razonable
o con educación,
hasta entonces, empezarás a entender la verdad
más profunda ,del dicho popular
con que inicié este artículo...

"nadie tiene tu permiso para hacerte pasar un mal momento,"

"nadie puede entrar en tu corazón y decirte"
“te obligo a que te sientas mal”,

simplemente reaccionamos...
como me pasó a mí, esa mañana.

Pero, después de unos minutos pensé
en esa frase tan sabia...

nadie puede obligarte a sentir algo
que simplemente no es beneficioso para tu espíritu;
vivir en paz no es fácil
en un mundo lleno de personas violentas o malintencionadas,
pero tampoco te pueden obligar a ser, como otros quieren que seas.

Si decides ser un alma que se mueve en paz
de acuerdo a una verdad de tranquilidad interior
no habrá persona alguna, que pueda sacarte de ese estado, de pensamiento.

Muchas personas han caminado en este mundo;
han pensado, actuado de esa forma y logrado salir adelante
ante situaciones duras y difíciles.

Así que no decaigas.

Te invito a que lo intentes,
piensas cuando alguien te ataque
o te muestre animosidad o adversidad
que esta persona está emitiendo energía negativa
pero que está en tus manos ... recibirla o simplemente dejarla correr
nadie puede obligarte... a sentirte mal,
eres tú al final... el que decidirá cómo sentirte;
la llave de tus emociones ... siempre ha estado y estará en ti !!!!!
así que úsala con discreción y sabiduría.

desconozco autor

EL EGO


EL EGO

Un científico que descubrió el arte de reproducirse a sí mismo
tan perfectamente que resultaba imposible distinguir
el original de la reproducción.

Un día se enteró de que andaba buscándole el Ángel de la Muerte,
y entonces hizo doce copias de sí mismo.

El Ángel no sabía cómo averiguar cuál de los trece ejemplares
que tenía ante sí era el científico, de modo que los dejó a todos en paz
y regresó al cielo.

Pero no por mucho tiempo, porque, como era un experto
en la naturaleza humana, se le ocurrió una ingeniosa estratagema.

Regresó de nuevo y dijo: "Debe de ser usted un genio, señor,
para haber logrado tan perfectas reproducciones de sí mismo,
sin embargo, he descubierto que su obra tiene un defecto,
un único y minúsculo defecto".

El científico pegó un salto y gritó:
"¡Imposible! ¿Dónde está el defecto?".

"Justamente aquí", respondió el Ángel
mientras tomaba al científico de entre sus reproducciones
y se lo llevaba consigo.

"Todo lo que hace falta para descubrir al 'ego'
es una palabra de adulación o de crítica".

desconozco autor

Carta de una Mamá a sus Hijos

Carta de una Mamá a sus Hijos


Siempre que quieren hablar de madres en la televisión muestran mujeres con chicos en los brazos, sonrientes, dulces, cariñosas, sin una pizca de cansancio, espléndidamente maquilladas y a eso agregan maravillosas frases de pósters. ¡Mentiras!..

Las mamás no somos abnegadas amantes del sacrifico y aguerridas guerreras que todo lo pueden.
Las mamás lloramos abrazadas a la almohada cuando nadie nos ve, pedimos la peridural en el parto. Insultamos en 17 idiomas cuando tenemos que poner el despertador a las 2 de la mañana para ir a buscarlos a una fiesta.

Cuando les decimos que no se peleen con ese compañerito que les dice "enano" o "cuatro ojos", y les damos toda clase de explicaciones conciliatorias, en realidad querríamos tener el cogote del pequeño verdugo entre nuestras manos.

Y también pensamos que la vieja de geografía es un mal bicho cuando les baja la nota porque no saben cuántos metros mide el Aconcagua que, al final, a quién cuernos le importa. Pero no lo podemos decir...

No es que nos encante pasarnos horas en la cocina tratando de que el pescado no tenga gusto a pescado y disimulando las verduras en toda clase de brebajes, en lugar de tirar un Patty a la plancha. Es que tenemos miedo de que no crezcan como se debe...

No es que nos preocupe realmente que se pongan o no un saquito... Es que tenemos miedo de que se enfermen... No es que los queramos más cuando se bañan. Es que no queremos que nadie les diga roñosos...

No lo hacemos por ustedes. Lo hacemos por nosotras... Porque ser mamá no tiene que ver con embarazos, pañales y sonrisas de aspirinetas... Tiene que ver con querer a alguien más que a una misma. Con ser capaz de cualquier cosa con tal de que ustedes no sufran. NADA, nunca, jamás....

Ustedes nos hacen felices... cuando les encantan nuestras milanesas, cuando nos consideran sabias por contestar todas las preguntas de los concursos de la tele. Cuando vienen llorando a gritos porque se rasparon la rodilla y nos dan la posibilidad de darles consuelo y curitas...


Cuando recién levantadas nos dicen, qué linda que estás, mamá. Ustedes nos hacen mejores... Nos dan ganas y fuerzas. Nos comeríamos un gurka crudo antes de que les toque un dedito del pie.

Nos lavamos la cara y salimos del baño con una sonrisa de oreja a oreja para hacerles saber que la vida es buena, aunque nos vaya como el reverendo. Cantamos las canciones de Chiquititas y vemos Barney y escuchamos a Los piojos y compramos Nopucid y repasamos 500 veces la tabla del 2 y arreglamos el carburador para llevar a los pibes a fútbol, a inglés, a dibujo, a la psicóloga, a básquet, a volley, a danzas, a la casa de la amiga, a la maestra particular, al dentista, al médico, a comprar un pantalón. Y armamos 24 bolsitas con anillitos y pulseritas y tratamos de que la torta parezca un Pikachu...

Nos buscamos otro trabajo y sacamos créditos y nos compramos libros y vamos al psiquiatra y al pediatra y a los videos y negociamos con los maestros y los acreedores y recortamos figuritas... y estudiamos junto a ustedes ríos, provincias, las capitales de los países de Europa y nos ponemos lindas y nos enojamos y nos reímos y nos salimos de quicio y nos convertimos en la bruja y la princesa de todos los cuentos...

Sólo y exclusivamente para verlos felices... Verlos felices es lo que nos hace felices. Ojalá pudiéramos pegar el mundo con cinta scotch (como el velador que cayó en combate en la última guerra de pijamas party), para que fuera un lugar mejor para ustedes...

Gracias por hacerme su Mamá, gracias por hacerme tan importante... Gracias, por esas porquerías que hacen en el colegio con corchitos y escarbadientes (que casi nunca entiendo para que sirven, pero guardo religiosamente)...

Gracias por los abrazos, los besos, las lágrimas, los dolores, los dientes de leche, las cartitas, los dibujos en la heladera. Por tantas noches sin dormir, los boletines, las plantas rotas del jardín por jugar a la pelota. Por mi maquillaje arruinado por ser usado para jugar a la mamá, por las fotos de la primaria...

Son mis mejores medallas. ¡Gracias porque LOS AMO!.. Y ese, es el amor que me hace grande.


Lo demás es Marketing.

Isabel Allende


Habla Bajito ...

Habla Bajito ...

Alto debe ser el valor de tus ideas,
No el volúmen de tu voz ...

El Mundo oye más a quien habla bajo,
Mas piensa alto ...

Mientras Hitler gritaba bastante,
Gandhi hablaba bajo
y Chaplin hacia cine mudo.


Habla bajito ...
Muestra que tu pensamiento
Camina más que tu voz ...


EL MÁGICO PODER DE LA SONRISA

EL MÁGICO PODER DE LA SONRISA


Hace unos años, coincidiendo con unas rebajas en unos grandes almacenes, a una amiga, Paula, le pasaron unas cuantas cosas divertidas. Revolviendo bañadores de oferta en un enorme mostrador, se abrió camino, entre empujones y apreturas, hasta la dependienta.

- Por favor, ¿no tendría el mismo modelo en rojo?
- Lo que hay aquí es todo lo que hay. ¡Y no revuelva más!

Ante tal respuesta, mi amiga, una impulsiva e impaciente Aries, tiró el bañador al suelo, protestó airadamente por el mal trato recibido y se prometió a si misma ¡no volver a comprar en esos grandes almacenes en la vida!

Más calmada, unos días después, pasó por casa y charlamos sobre el asunto. Intenté indagar cómo le fue con sus compras en Galerías XX, ya que en Almacenes ZZ recibió un trato deplorable.

- Mira Pili, estoy encantada. Entré en el departamento de verano y expliqué a una de las señoritas el tipo de modelo y el color que deseaba.
- ¿Y enseguida te enseñó todo el muestrario de bañadores en rojo?
- Pues no. Simplemente me miró a los ojos y ¡me sonrió!
- ¿Te sonrió?
- Me sonrió y me trató con tanta dulzura que, a pesar de que no tenía nada en rojo, compré tres bañadores, en azul, violeta y amarillo.

¡Estos son los milagros que provocan una simple y dulce sonrisa! Una sonrisa es la diferencia entre una venta exitosa o un inamovible stock de artículos; es la frontera entre la amistad o el rechazo; y, a veces, en un nivel político puede llegar a significar la guerra o la paz.

Desconozco su autor


Yo aprendí


Yo aprendí


Que no puedo exigir el amor de nadie. Apenas puedo dar buenas razones para que gusten de mí, y tener paciencia para que la vida haga el resto;
Que a pesar de que ciertas cosas puedan ser importantes para mí, hay personas a quienes no interesan, y jamás conseguiré convencerlas;
Que puedo pasar años construyendo una verdad, y destruirla en apenas unos segundos.

Yo aprendí
Que puedo usar mi seducción durante unos quince minutos, pasados los cuales tengo que saber de qué estoy hablando;
Que puedo hacer algo en un minuto y tener que responder por ello el resto de mi vida;
Que así como por más que un pan se corte en rebanadas, este pan continúa teniendo dos caras, lo mismo se aplica para todo lo que cortamos de nuestro camino.

Yo aprendí
Que tardaré mucho en transformarme en la persona que quiero ser, y debo tener paciencia;
Que puedo ultrapasar los límites que yo mismo me coloqué;
Que tengo que escoger entre controlar mi pensamiento o ser controlado por él.

Yo aprendí
Que los héroes son personas que hacen lo que creen que deben hacer en un determinado momento, independientemente del miedo que sientan;
Que perdonar exige mucha práctica;
Que hay mucha gente que me aprecia pero que no consigue expresarlo.

Yo aprendí
Que en los momentos más difíciles, la ayuda vino justamente de aquella persona que yo pensaba que iba a intentar perjudicarme;
Que puedo estar furioso, pues tengo el derecho de irritarme, pero no tengo el derecho a ser cruel;
Que jamás puedo decir a un niño que sus sueños son imposibles. Será una tragedia para el mundo si consigo convencerlo de eso.

Yo aprendí
Que mi mejor amigo me hará daño de vez en cuando, y tengo que acostumbrarme a ello;
Que no es suficiente ser perdonado por los otros; tengo que perdonarme yo primero;
Que no importa cuánto esté sufriendo mi corazón, el mundo no se detendrá por causa de eso.

Yo aprendí
Que las circunstancias de mi infancia son responsables por lo que soy, pero no por los caminos que elegí siendo adulto;
Que en una pelea, tengo que decidir de qué lado estoy, aun cuando no quiera verme envuelto en ella;
Que cuando dos personas discuten no quiere decir que se odien. Y cuando dos personas no discuten no significa que se amen.

Yo aprendí
Que por más que quiera proteger a mis hijos ellos sufrirán y yo también sufriré, pues eso forma parte de la vida;
Que mi existencia puede cambiar para siempre en pocas horas por causa de personas desconocidas;
Que los diplomas en la pared no me hacen ni más respetable ni más sabio.

Yo aprendí
Que la palabra "amor" pierde su sentido cuando es usada sin criterio;
Que ciertas personas se van para siempre pase lo que pase;
Que es difícil trazar una línea entre ser amable, no herir a las personas, y saber luchar por las cosas en las que creo.



(autor desconocido)

Cuando todo parezca perdido

Cuando todo parezca perdido

Cuenta una antigua leyenda, que en la Edad Media, un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad, el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso, desde el primer momento buscaron a un "chivo expiatorio" para encubrir al verdadero culpable.


El hombre fue llevado a juicio, ya conociendo que tendría escasas o ninguna oportunidad de escapar al terrible veredicto: ¡LA HORCA!


El Juez, también cómplice, cuidó de dar todo el aspecto de un juicio justo y por esta razón le dijo al acusado:
- "Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor, vamos a dejar en manos de Él tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable e inocente. Tu escogerás uno de ellos y será la mano de Dios la que decida tu destino"



Por supuesto, el funcionario corrupto había preparado dos papeles con la misma leyenda: "CULPABLE" y la pobre víctima, aún sin conocer los detalles, se dio cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria. El Juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados.



Éste inspiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados pensando, y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa, escogió y agarró uno de los papeles y llevándolo a su boca, lo engulló rápidamente.



Sorprendidos e indignados los presentes, le reprocharon airadamente.
Pero... ¿qué hizo?... ¿Y ahora?... ¿Cómo vamos a saber el veredicto?



- "Es muy sencillo" respondió el acusado, "Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos que decía el que yo escogí"



Con rezongos y disgustos mal disimulados, tuvieron que liberar al acusado, y jamás volvieron a molestarlo.



Moraleja:
Por más difícil que se nos presente una situación, nunca dejemos de buscar la salida ni de luchar hasta el último momento.
¡¡¡ SE CREATIVO !!! CUANDO TODO PAREZCA PERDIDO, USA LA IMAGINACION.



En los momentos de crisis:
"Sólo la imaginación es más importante que el conocimiento"

Albert Einstein

Cultivo una Rosa Blanca


Cultivo una Rosa Blanca


Cultivo una rosa blanca
En Junio como en Enero,
Para el amigo sincero,
Que me da su mano franca.


Y para el cruel que me arranca
El corazón con que vivo,
Cardo ni ortiga cultivo
cultivo una rosa blanca.


José Martí


La Nariz y los Anteojos

La Nariz y los Anteojos

Una vez le dijo la nariz a su dueño:

-"Estoy harto de tener que cargar esos anteojos para que los ojos puedan ver, de ahora en adelante me niego a cargarlos".


El hombre no quiso ser injusto y respondió:


-"De acuerdo, se hará como tu lo quieres".



De repente aquella persona al no poder ver bien y sin los anteojos se tropezó y cayó. Con tan mala suerte que cayó de frente y adivinen...se quebró la nariz!



Quiénes somos nosotros para despreciar a otros?

Muchas veces nos sentimos cargados o nos parece que cargamos cosas que no nos sirven de nada.



*** desconozco su autor ***


Los siete palos secos...


Los siete palos secos...

Una madre tenía siete hijos. Cayó en cama con una enfermedad incurable y, al adivinar que se acercaba la hora de la muerte, llamó a sus hijos y les dijo:
-Sé que voy a morir muy pronto y quiero que cada uno de ustedes salga de la casa y me traiga un palo seco.
Así lo hicieron los hijos y muy pronto todos estaban de regreso cada uno con un pequeño palo seco.
La madre agarró el palo que había traído el hijo mayor, y se lo dio al más pequeño de los hijos, diciéndole:
-¡Pártelo!
El hijo menor lo hizo sin dificultad alguna.
-¡Parte ahora otro!
Así el más pequeño partió todos los palos sin problema.
-Vuelvan a salir y me traen un palo parecido al que me trajeron antes.
Cuando estuvieron de vuelta, la madre le pidió el palo seco a cada uno de sus hijos. Los amarró fuertemente y le dijo al hijo mayor:
-Tú eres el más fuerte, parte los palos.
Por mucho que es esforzó, no pudo.
-No puedes?
-¡No!
-¿Alguno de ustedes puede?
Por mucho que todos lo intentaron, ninguno fue capaz.
-Recuerden bien esta lección. Mientras estén unidos, nadie podrá con ustedes. Pero si pelean, se separan y cada uno va por su lado, serán fácilmente vencidos.

El individualismo y el egoísmo, camuflados con frecuencia en nuevos téminos como competitividad y eficacia, se presentan hoy como valores esenciales. Impera el darwinismo social, la sobrevivencia de los más fuertes o de los que son capaces de adaptarse. Como consecuencia de ello, crece en el mundo la exclusión y la miseria. Alguien ha dicho que el mundo moderno parece un inmenso barco que navega a la deriva a una velocidad vertiginosa. Unos pocos van en camarotes de lujo, otros se apilan en la cubierta, muchos van hacinados en las bodegas, y la inmensa mayoría trata de alcanzar el barco mientras se ahoga o sobrevive a duras penas en el propio oleaje que levanta el barco.

USTEDES Y NOSOTROS



USTEDES Y NOSOTROS



Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial

nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.

Ustedes cuando aman
calculan el interés
y cuando se desaman
calculan otra vez.

Nosotros cuando amamos
es como renacer
y si nos desamamos
no la pasamos bien.

Ustedes cuando aman
son de otra magnitud
hay fotos chismes prensa
y el amor es un boom.

Nosotros cuando amamos
es un amor común
tan simple y tan sabrosos
como tener salud

Ustedes cuando aman
consultan el reloj
porque el tiempo que pierden
vale medio millón.

Nosotros cuando amamos
sin prisa y con fervor
gozamos y nos sale
barata la función.

Ustedes cuando aman
al analista van
él es quien dictamina
si lo hacen bien o mal.

Nosotros cuando amamos
sin tanta cortedad
el subconsciente piola
se pone a disfrutar.

Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial.

Nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.

Mario Benedetti

Ser uno mismo


Ser uno mismo


Se cruzaron un día y se enamoraron a simple vista. El tigre la miró embelesado pues era una cabra realmente hermosa. Ella hizo como que bajaba la mirada.

Cada uno vio una hermosa luz en los ojos del otro. El tigre dijo:- “Hola, ¿como te va?”. – “Muy bien”, contestó ella, que a su vez preguntó en forma aparentemente inocente: – “¿Tu quién eres?”, mientras le corría una chispeante sensación por la columna vertebral al estar tan cerca de tan hermoso ejemplar de tigre.

El tigre dio un paso atrás pensativo y empezó a balbucear: -”YO soy…, yo soy….” y mientras decía esto, el tigre, que sabía que las cabras desconfiaban mucho de los de su especie, pensó en una mentirita piadosa y dijo con firmeza: – “Yo soy un gato”.

Entonces la Cabra pensó que al Tigre no le iba a gustar mucho estar ante una cabra y antes que éste preguntase, dijo rápidamente: – Yo soy un perro.

Y de este modo un tigre que se hacía el gato, y una cabra que trataba de pasar por perro se encontraron por primera vez. Pasaron los meses y el amor iba en aumento, hasta que llegó el día que se dijeron casi al mismo tiempo.



- Ya no puedo vivir sin ti, quiero compartir mi vida contigo, quiero que vivamos juntos. Y el tigre y la cabra se fueron a vivir juntos. Era casi cómico verlos en su nuevo hogar. El tigre haciendo de gato y tratando de comer las verduras y las papillas que tanto le gustaban a la cabra.

Cada tanto el Tigre miraba la vida que llevaban los otros tigres, se ponía un poco triste y se decía: – Tengo que lograr ser un gato, es más soy un gato al que le gusta comer verduras y papillas, y quedarse en su hogar. Incluso llegó a poner cartelitos por todos lados que decían “recuerda que eres un gato”.

La Cabra, por su parte, y desde el profundo amor que tenía, trataba de ser un fiel perro guardián del hogar. Pero era inevitable: a ella le gustaba el sabor de lo lejano. Siempre la siguiente colina parecía tener el prado más verde y hacia ahí quería ella salir corriendo, aunque no lo hacía.

Se quedaba en el hogar entristecida cada vez más mientras esperaba a que el Tigre volviese.

Un día, como tantos otros, el Tigre se había tirado, como un minino, delante del hogar de leña y recordaba la selva, con todos sus peligros. Recordaba su vida llena de momentos de entusiasmo súbito, visiones instantáneas, planes gigantescos y estrategias inteligentes donde él se lucía con todo su porte. Fue entonces que recordando una de sus tantas aventuras se le escapó un suspiro.



En ese momento la cabra lo escuchó, y le preguntó qué le pasaba. El habló vagamente de la selva y de las bellezas que contenía, y al ver que la cabra escuchaba atentamente, el tigre terminó afirmando que la selva era el mejor lugar para que los gatos y los perros fuesen a buscar diversiones.

No le fue difícil convencer a la cabra, que le gustaba todo lo novedoso, para que lo acompañara a la selva. Pero todo fue un desastre. No bien entraron en la espesura, aparecieron los primeros peligros y mientras el Tigre se relamía pensando que por fin empezaba un poco de acción para desentumecer sus músculos, la cabra se asustó tanto que salió corriendo hacía la primer colina que vio.

Allí se quedó escondida detrás de un pequeño arbusto, hasta que el Tigre la encontró temblando y la llevó al hogar.

Siguió pasando el tiempo y la añoranza y la tristeza que iban penetrando profundamente en el interior del tigre sólo era comparable a lo que le sucedía a la cabra.



Ella seguía quedándose en la casa esperando que su majestad volviese, mientras refrenaba sus impulsos naturales de salir corriendo detrás de cualquier cosa que llamase su atención. Su innata curiosidad no sólo estaba presente, sino que aumentaba constantemente. Ella también suspiraba por lo que no tenía.

Le hubiese encantado salir corriendo hacía el prado y charlar con otros animales, pero no lo hacía pues sabía que esto sacaba de sus cabales al celoso Tigre, que veía por todos lados a galanes pretendiendo a su cabra.

No era difícil imaginar el futuro de la relación: El tigre, luego de haber tratado de vivir su día como un gato, volvía de noche cansado y de mal humor, y se encontraba con la cabra, que había estado encerrada todo el día, tratando de vivir como un perro y con un humor tan malo como el del Tigre.

Alcanzaba un pequeño gruñido del tigre para que la cabra se pusiese loca. Alcanzaba algún pequeño desliz de la cabra para que el tigre rugiese.

Así pasaron los años……



La cabra se recriminaba: – He tratado de ser todo un perro para agradarlo, pero es inútil este tigre nunca termina de convertirse en un buen gato.

El tigre también sentía lo mismo que ella. Había tratado de vivir como un gato. Se había entregado a esa cabra creyendo que se iba a comportar como un perro, y ahora se daba cuenta que era inútil. Lo único que había logrado era tener una cabra triste y rezongona.

Hasta que un día, casi ya sin fuerzas la cabra que quería ser perro y el tigre que quería ser gato, se miraron a los ojos como el primer día, pero esta vez en vez de luz encontraron sus miradas perdidas, tristes, y se dieron cuenta que contra la naturaleza no se puede ir.

Finalmente desde todo el amor que todavía se tenían, se separaron.



Así la Cabra se redescubrió y reencontró con su verdadero ser, volvió a ser ella misma: Recuperó su belleza, disfrutó de su plena libertad, volvió a ser creativa, disfrutó de la naturaleza pacífica, de sus sueños. Buscó y encontró la seguridad que necesitaba en su hogar, desde el cual podía salir a saltar a gusto y sin peligro por los campos verdes. Y finalmente pudo tomarse todo con calma, pues ella valoraba la tranquilidad.

Por su lado también el Tigre se reencontró con su verdadero ser.

Así fue pasando el tiempo para el Tigre y para la Cabra, hasta que un día se encontraron frente a frente. El miró de nuevo a esos ojos cargados de luz, y le dijo: – Yo soy un Tigre. Y ella sin esperar que él preguntara, contestó, mientras también lo miraba fijo a los ojos, también llenos de luz: – Yo soy una Cabra.

Y se fueron felices caminando juntos por un sendero. El Tigre le hablaba de sus historias de la selva, mientras la Cabra le contaba de la última flor que había descubierto en un nueva colina.


*** Luis Chiruazzi ***


No pretendamos vivir papeles que no nos corresponden y que nada tienen que ver ni con nuestra condición ni con nuestra naturaleza. Ofrezcamos lo que en verdad somos, y con certeza habrá quien nos acepte tal cual somos. Disponiéndonos claro está, a corresponder de la misma manera…