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21 jun. 2011


EL PROBLEMA

Cuentan que cierto día en un monasterio Zen-Budista, los monjes se encontraron con la muerte de uno de sus guardianes y fue preciso encontrar un substituto.

El Gran Maestro convocó a todos los discípulos para determinar quién sería el nuevo centinela. El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, dijo:

- Asumirá el puesto el primer monje que resuelva el problema que voy a presentar.

Entonces, colocó una preciosa mesita de finas maderas en el centro de la enorme sala en que estaban reunidos, y encima de ésta colocó un jarrón de porcelana con un diseño de exquisito gusto y refinamiento, con varias rosas amarillas de extraordinaria belleza en él. Y dijo así:

- ¡Aquí está el problema! –señalando directamente al precioso jarrón.

Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: un jarrón de extremo valor y belleza, con maravillosas flores en su interior.

¿Qué representaría? ¿Qué hacer? ¿Cuál era el enigma encerrado detrás de todo esto? ¿Dónde estaba el problema?

En ese instante, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y... ¡zas! Blandiendo la espada, destruyó todo de un solo golpe.

La escena fue impresionante.

Tan pronto el discípulo retornó a su lugar, el Gran Maestro dijo con voz contundente:

- Usted será el nuevo Guardián del monasterio.

Moraleja de la historia:

No importa cuál sea el problema. Ni que sea algo lindísimo. Si ves un problema, precisa ser eliminado. Un problema es un problema, y como tal, es un imperativo categórico eliminarlo.

No importa que se trate de una mujer sensacional y atractiva, o de un hombre maravilloso y seductor, o de un gran amor que se acabó.

Por más lindo que sea o haya sido, si ya no existe más sentido para él en tu vida, tiene que ser suprimido.

Muchas personas cargan en su vida entera el peso de cosas que fueron importantes en el pasado y que hoy solamente ocupan un espacio inútil en sus corazones y mentes.

Espacio que es indispensable para re-crear la vida.

Existe un proverbio chino que dice: “Para tú poder beber vino en una copa que se encuentra llena de ti, es necesario primero tirar el ti, y entonces poder servir y beber el vino”.

Limpia tu vida. Comienza con las gavetas y armarios, hasta llegar a las personas del pasado que no hacen más sentido en tu vida y que están ocupando un espacio en tu corazón.

Un espacio indispensable para ser ocupado por tu alegría de vivir.

Anónimo.


¡Échale ganas a la vida!‏


La vida es más grande o más pequeña según las ganas que le eches y el amor que le pongas... Tiene una forma u otra, según la limes, la moldees y la vayas amasando...

Los frutos no son los mismos para todos: cada uno nace con la semilla que debe desarrollar... cultivarla bien, lleva al éxito...

No envidies la de nadie, porque en todas se puede dar anchura, espacio y plenitud... En todos los campos hay malas hierbas, sequías, tramos pedregosos, arenosos, inseguros, pero en ninguna falta un rocío diario, un sol que caliente y una lluvia que nutra...

Dios te saca del apuro...

¡Solo necesitas echarle ganas!

Cuando uno hace lo que le gusta, sólo cuenta el avance, no las horas que le dedica; sólo cuenta que su objetivo va cuajando, no el esfuerzo y el tiempo que entregó en él; sólo cuenta la semilla que lleva dentro para desarrollar, no la clase de árbol que se le ha destinado...

Cuando te gusta lo que haces, no percibes el tránsito del tiempo, que siempre te parece corto, ni el vuelo de las horas, que siempre parecen bien empleadas...

Casi siempre soñamos ser lo que no llegaremos a ser nunca, pero en medio está el motor de la esperanza que nos impulsa y el aliciente que nos aguijonea la vida...

Debes saber observar con ojo de águila en la realidad que te rodea y a la vez saber volar sobre ella y mirar desde arriba, dónde debes posarte...

Échale ganas a la vida, aunque algunos miren más la huella de tus fracasos, que la excelencia de tus logros...

Te encontrarás que la vida se cansa de presentar los mismos hombres y los mismos acontecimientos... pero nosotros nunca acabamos de entender. Parece que sólo se aprende en la derrota, se adquiere sabiduría en las guerras perdidas y habilidad, en la realidad y los escollos...

Échale ganas a la vida aunque no sea fácil, y a veces parezca que nada puedes conseguir y nada vale la pena...

Vive tus sentimientos, expresa tu verdad, despójate de prejuicios, asimila los hechos y adórnalo todo con la imaginación...

Ordena tu ideas, aléjate del pensamiento que te tortura y de los lastres que te hunden, desecha todo eso que le roba belleza a la vida...

Mírate como en el fondo de un estanque y líbrate de tu propia basura...
El alma se limpia con amor, la vida se endereza rectificando y uno se hace hombre tocando el alma de las cosas...

No le busques a la vida metas definitivas, porque todo es evolutivo, transformable, susceptible de mejoría...

Échale ganas a la vida, y corre sobre ella como si llevaras la fuerza en los estribos, la acción en las manos, la convicción en la frente y el fuego en el corazón...

¡Pon a calentar tu vida, pero echándole ganas!

Echarle ganas a la vida... ¿En realidad... lo hacemos?

Muchas veces creo que no... Si nos dieran un papel y un lápiz y nos pidieran que anotemos en él los momentos más importantes de nuestra vida... aquellos en los que sentimos el corazón galopar de emoción, o que sentimos cosquillas en la panza de alegría, o esa efervescencia que sube y que no podemos contener porque las chispas de felicidad nos ahogan...
Ahí nos costaría detallar esos días, esos instantes, esos momentos...

En cambio, si nos pidieran un detalle de todo lo que nos lastimó, de los momentos en que nos sentimos desfallecer, de las horas en que deseamos desaparecer, y de tantos otros negativos, tal vez apurados llenaríamos una lista y hasta pediríamos más papel...

Pero no es la vida la culpable de que esa lista se complete, somos nosotros mismos los que muchas veces en vez de vivir a pleno dando gracias por todo lo lindo que tenemos, solo observamos lo que nos falta...

Entonces la vida ya no es tan valiosa porque nos da la sensación de que en el reparto nos dieron la peor...

Y no es así... Ni la vida de uno es peor ni la del otro es mejor... Todo es cuestión de Actitud, de Fortaleza, de Confianza, de Entereza, y por sobre todo de...

¡Ganas de vivir..!

Echarle ganas a la vida es poder renacer de las cenizas una y otra vez porque vale el esfuerzo... Porque vale la experiencia...
Porque la vida es valiosa y solo necesita que nosotros nos demos cuenta de ello...

desconozco autor


Dos Errores

Si tenemos delante de nuestros ojos la realidad de la vida humana evitaremos dos errores opuestos: por una parte el materialismo, por otra el espiritualismo exagerado.

Los espiritualistas exagerados se lamentan afirmando que el mundo está demasiado corrompido, que la gente va sólo tras los intereses materiales, que la preocupación por el pan es más importante que la oración y los encuentros espirituales. Concluyendo, se arriesgan a hacer bonitas homilías, pero alejadas de los problemas de cada día.

Los materialistas por el contrario plantean: sin el pan no se vive, sin los ideales sí ; Los pensamientos muy bonitos o son juegos de la fantasía o se producen para justificar escandalosas diferencias sociales. Por eso a la religión la catalogan como opio de la humanidad, droga que sirve para olvidarse de las verdaderas preocupaciones.

La gente prudente y realista evita ambos extremos: «Preocúpate de la seguridad material, pero deja tiempo libre para los intereses espirituales». Ese es el objeto del domingo para el hombre de fe. Pero ya Platón, un pagano, declaró que las fiestas son un don del cielo para poder reflexionar sobre lo que no es material. Se trata, por lo tanto, de una razonable distribución del tiempo para una y otra actividad. Con todo, no tenemos que entender esta distribución del tiempo como una separación radical.

Y ambas actividades -las espirituales y la materiales- son las dos caras de la misma persona que las realiza.

*** desconozco su autor ***

En toda vida humana viene implícito lo material y lo espiritual. Porque estamos hechos de cuerpo y espíritu. Procuremos darnos tiempo para cumplir ambas facetas de manera equilibrada…