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25 mar. 2011


Mujer

Todas las mujeres bellas son las que yo he visto,
las que andan por la calle con abrigos largos y minifaldas,
las que huelen a limpio y sonríen cuando las miran.

Sin medidas perfectas, sin tacones de vértigo.
Las mujeres más bellas esperan el autobús de mi barrio,
o se compran bolsos en tiendas de saldo.
Se pintan los ojos como les gusta
y los labios de carmín de chino.

Las flores del desierto son las mujeres
que tienen sonrisas en los ojos,
que te acarician las manos cuando estas triste,
que pierden las llaves al fondo del abrigo,
las que cenan pizza en grupos de amigos
y lloran solo con unos pocos,
las que se lavan el pelo y lo secan al viento.

Las bellezas reales son las que toman cerveza
y no miden cuantas patatas han comido,
las que se sientan en bancos del parque con bolsas de pipas,
las que acarician con ternura a los perros que se acercan a olerlas.
Las preciosas damas de chándal de domingo.
Las que huelen a mora y a caramelos de regaliz.

Las mujeres hermosas no salen en revistas, las ojean en el medico,
y esperan al novio ilusionadas con vestidos de fresas.
Y se ríen libres de los chistes de la tele,
y se tragan el fútbol a cambio de un beso.

Las mujeres normales derrochan belleza, no glamour,
desgastan las sonrisas mirando a los ojos,
y cruzan las piernas y arquean la espalda.
Salen en las fotos rodeadas de gente sin retoques,
riéndose a carcajadas, abrazando a los suyos
con la felicidad embotellada de los grandes grupos.

Las mujeres normales son las auténticas bellezas,
sin gomas ni lápices. Las flores del desierto son las que están a tu lado.
Las que te aman y las que amamos.
Solo hay que saber mirar mas allá del tipazo, de los ojazos ,
de las piernas torneadas, de los pechos de vértigo.

Efímeros adornos, vestigios del tiempo, enemigo de la forma y
enemigo del alma. Vértigo de divas, y llanto de princesas.
La verdadera belleza está en las arrugas de la felicidad.

Mario Vargas LLosa


Voy de prisa

Voy de prisa porque la vida es corta y tengo muchas cosas que hacer. Cada uno trabaja a su manera y hace lo que puede”. Así se expresaba Voltaire preso por el frenesí que le llevaba a escribir tragedias en quince días.

La prisa, la velocidad son regalos de nuestra sociedad tecnificada. Así, la prisa se ha convertido en uno de los rasgos más característicos de nuestra manera de pensar, de hablar y de vivir. Llevamos la rapidez en nuestras venas, como si la vida resultara demasiado corta, y quisiéramos apurarla en cada momento viviendo con ansiedad y preocupación. "La preocupación nunca roba su tristeza al mañana, sólo le resta fortaleza al hoy". Así no vivimos, quemamos etapas y somos fácil presa del infarto.
Vivimos en el tiempo del microondas, de lo fácil, de lo rápido. No podemos vivir en la inactividad; preferimos la actividad sin descanso, aunque no tenga sentido. No es nuestro tiempo apto para construir murallas, pirámides y catedrales. Y como no edificamos con bases sólidas, fácilmente se derrumba todo lo hecho y se vienen abajo nuestros proyectos.

Sin envidiar el pasado, sí tendríamos que echar una mirada retrospectiva y aprender de nuestros antecesores, maestros del ocio, del sosiego, de la contemplación. Es saludable no perder la capacidad de disfrutar de las cosas pequeñas, de lo bueno que nos acontece cada día y admirar las maravillas que hay en la naturaleza, que es maestra de trabajo, de no adelantar el tiempo y las estaciones. Hacerse un roble, una caoba, una persona… lleva su tiempo. Miles de años se necesitan para alumbrar una nueva especie.
El futuro no es problema del hoy. No hay que ser aprensivo acerca del futuro.
“No os preocupéis del mañana… Cada día tiene bastante con su tarea”. Es importante mentalizarse para vivir al día, sin esperar resolver todos los problemas al mismo tiempo.
Es necesario cambiar nuestros hábitos de pensar, hablar y actuar alocadamente, pues “si no cambiamos nuestro rumbo, probablemente lleguemos a donde nos dirigimos” . Y muchas veces nos dirigimos a nuestra autodestrucción.
Es necesario, pues, sacar tiempo para el ocio, para mirar las estrellas, los amaneceres y atardeceres. Esta es la queja de mucha gente: “No tengo tiempo”. No tengo tiempo ni siquiera para el trabajo, los compromisos sociales, el estudio…
Es bueno pensar y pensar despacio. Es mejor aprender a hablar despacio. Es estupendo comenzar de nuevo como un niño a dar los primeros pasos, a dar el tiempo a cada cosa y a cada lugar… No hay que tener prisa, pues lo que sembremos lo tendremos por toda la eternidad.

*** desconozco su autor ***

De prisa, muy de prisa vive mucha gente, o mejor dicho, es lo que menos hace!!!

Pero TU, no pretendas beberte la vida de un solo trago, mejor saboreala lo mas que puedas, porque por breve que sea, es el mejor regalo que nos han hecho...

24 mar. 2011


Problemas

Una de las premisas más estimulantes para afrontar situaciones adversas es suponer que los problemas no son un problema. Grandes en algunos casos, pequeños por lo general, los problemas son simplemente desafíos inevitables que forman parte de nuestra vida diaria y que ocurren cuando lo que deseamos no es lo que obtenemos. Algo se rompe (pérdida). Un plan se desbarata por un imprevisto (sorpresa). Surge un malentendido (confusión). No nos sentimos o no nos vemos tan bien como quisiéramos (desilusión). Nos bloqueamos o nos sentimos impotentes cuando tratamos de conseguir algo (frustración).

Ya sea que el problema resulte de la acción de un agente externo, de una circunstancia casual, de un error de cálculo o de una equivocación o travesura, los padres deben alentar al niño a abordar cada problema como una oportunidad de aprendizaje de vida. El objetivo no es criar un hijo que nunca hace nada mal, o a quien nunca le sale nada mal, o intervenir siempre para solucionarle los problemas al niño. La meta es criar un hijo capaz, con la disposición y la habilidad de superar obstáculos.

Es muy raro que un niño no resuelva un problema sin aprender algo que antes no sabía o no podía hacer, lo mismo sucede con los adultos. Y lo mejor de resolver un problema es que el proceso incluye su propia recompensa: la sensación de realización y orgullo por haber resuelto satisfactoriamente la situación
Con cada problema resuelto se conquista una cuota de capacidad que fortalece aún más la autoestima. Los padres pueden transmitir a sus hijos una visión más amplia de esta cuestión: “Cada vez que abordes un desafío en la vida, sin darte por vencido ni salir corriendo, mejorarás tu manejo de las situaciones y tu concepto de ti mismo”.

*** autor: Carl Pickhardt ***

Los problemas no son causa de felicidad para nadie, sin embargo tengamos en cuenta que… Todos los problemas solo son maestros disfrazados…



El Tigre

Al atacar a un rebaño, una tigresa dio a luz y poco después murió. El cachorro creció entre las ovejas y llegó él mismo a tomarse por una de ellas, y como una oveja llegó a ser considerado y tratado por el rebaño.

Era sumamente apacible, pacía y balaba, ignorando por completo su verdadera naturaleza. Así transcurrieron algunos años.

Un día llegó un tigre hasta el rebaño y lo atacó. Se quedó estupefacto cuando comprobó que entre las ovejas había un tigre que se comportaba como una oveja más. No pudo por menos que decirle:
–Oye, ¿por qué te comportas como una oveja, si tú eres un tigre?
Pero el tigre-oveja baló asustado.
Entonces el tigre lo condujo ante un lago y le mostró su propia imagen.

Pero el tigre-oveja seguía creyéndose una oveja, hasta tal punto que cuando el tigre recién llegado le dio un trozo de carne ni siquiera quiso probarla.
–Pruébala -le ordenó el tigre.
Asustado, sin dejar de balar, el tigre-oveja probó la carne. En ese momento la carne cruda desató sus instintos de tigre y reconoció de golpe su verdadera y propia naturaleza.

*** desconozco su autor ***

Los seres humanos estamos tan identificados con la grotesca máscara que nos construye el ego, que al igual que el tigre, nos vamos olvidando cada dia mas de nuestra genuina y verdadera naturaleza!!!...



Hermoso día, ¿verdad?


El día empezó muy mal. Me quedé dormida y llegué tarde al trabajo. Todo lo que sucedió en la oficina contribuyó a mi ataque de nervios. Para cuando llegué a la parada del autobús en mi viaje de regreso a casa, tenía un gran nudo en el estómago.

Como de costumbre, el autobús llegó tarde… y atestado. Tuve que ir de pie en el pasillo. Mientras el bamboleante vehículo me lanzaba en todas direcciones, mi depresión se hacía más profunda.

Entonces escuché una voz grave que salía del frente:
-Hermoso día, ¿verdad?

Debido a la aglomeración de público, no podía ver al hombre, pero podía escucharlo mientras seguía comentando el panorama primaveral, llamando la atención hacia cada punto importante que se avistaba: esta iglesia, ese parque, aquel cementerio, la estación de bomberos. Pronto todos los pasajeros estaban mirando por las ventanillas. El entusiasmo del hombre era tan contagioso que me sorprendí sonriendo por primera vez ese día. Llegamos a mi parada. Maniobrando hacia la puerta, eché un vistazo a nuestro “guía”: una figura regordeta con una barba oscura, que usaba espejuelos oscuros y llevaba un delgado bastón blanco……………….

*** desconozco su autor ***

No cabe duda…todos tenemos la facultad y el poder de EMBELLECER nuestros dias, sin importar cual es nuestra condición o circunstancia…





La gente que me gusta

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla,
que no hay que decirle que haga las cosas,
Sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.

Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias
de sus acciones,
la gente que no deja las soluciones al azar.

Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma,
pero que no pierda de vista que somos humanos
y nos podemos equivocar.

Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos,
produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.

Me gusta la gente sincera y franca,
capaz de oponerse con argumentos serenos y
razonables a las decisiones de un jefe.

Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero,
la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo
o que se equivocó.

Me gusta la gente que, al aceptar sus errores,
se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente,
a éstos les llamo mis amigos.

Me gusta la gente fiel y persistente,
que no desfallece cuando de alcanzar objetivos
e ideas se trata.

Me gusta la gente que trabaja por resultados.

Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea,
ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.


Mario Benedetti

16 mar. 2011

UNA CONMOVEDORA HISTORIA DEL HOLOCAUSTO

Durante el Holocausto, un gran grupo de mujeres judias polacas fueron detenidas para ser enviadas a las cámaras de gas. Una vez reunido el grupo se les despojo de sus pertenencias.

Los oficiales nazis, comunicaron a los aldeanos que estaban observando:
- "Todo lo que estas judias dejan pueden tomarlo, ya que es seguro que no van a volver a recogerlo! "Dos mujeres polacas que se encontraban cerca vieron a una mujer en la cola del grupo, con un gran abrigo pesado y caro.

No queriendo esperar antes que otros se les adelantaran, fueron hacia la mujer, la tiraron al suelo, le quitaron el abrigo y se marcharon.Estas dos mujeres polacas comenzaron a buscar lo oculto en el abrigo y se pusieron a dividir el botín.
A medida que buscaron en los bolsillos, descubrieron joyas de oro, plata candelabros y otras valores que
fueron sacando, pero aún así, al levantarlo, parecía más pesado de lo que debería ser.
Siguieron buscando y en un bolsillo secreto y escondido dentro de la capa habia un pequeño bebé del sexo femenino.
Impresionada por su descubrimiento, una de las mujeres se dirigio a la otra diciendo:
"Yo no tengo hijos, y soy demasiado vieja para tener ahora, toma tu el oro y la plata, y yo me llevo al bebé ".El acuerdo se llevo a cabo y la mujer polaca se llevó a la casa su nueva "hija" su marido encantado.
Criaron a la niña judía como su propio hija, pero nunca le contaron su historia.

La niña sobresalio en sus estudios y se convirtió en una pediatra de éxito, y trabajó en el mejor hospital de Polonia.
Cuando sus padres fallecieron y ella volvio del entierro de su madre, una vieja Sra., la invitó a a su casa y le dice:
"Quiero que sepas que la mujer que falleció la semana pasada no fue tu verdadera madre"...
y procedió a contarle la historia.
La chica no le creyó al principio, pero la anciana le dijo:
- "Cuando te encontramos, llevabas un colgante de oro con una hermosa escritura extraña en él que debe ser hebreo, estoy segura que tu madre conservo el collar, búscalo" y con esas palabras se despidio. La muchacha fue al joyero de su "madre" y encontró el collar igual al que la mujer describió.
Lo recogio y lo usaba siempre, a diario,pero no pensó en sus raíces judías.
Algún tiempo después, de vacaciones en el extranjero, ve a dos muchachos de Lubavitch. Aprovechando la oportunidad les contó la historia y les mostró el collar.
Los chicos confirmaron que un apellido judío fue inscrito en el collar.Ellos le recomendaron que envíe una carta al Rebe de Lubavitch explicandole todo.
Envió la carta y recibió una respuesta rápida, diciendo que se desprende de los hechos que ella es una muchacha judía, y dado que ella tenía un talento especial, deberia utilizar sus inestimables habilidades en Israel,que alli habia necesidad de pediatras con talento.
Ella tomó el consejo del Rebe y se trasladó a Israel, donde se acercó a un Beit Din, que la declaró judía.
Fue aceptada en un hospital, trabajó, conoció a su marido y crió una familia.
Algunos años más tarde ... Se produjo un ataque terrorista en la cafetería Sbarro en el centro de Jerusalén, fue en agosto de 2001, ella estaba caminando cerca con su esposo.
Le dijo a su marido que regresara a casa con los niños y corrió a la escena del atentado y ayudó a auxiliar a los heridos y trasladarlos al hospital.
Cuando llegó al hospital conoció a un anciano que estaba en estado de shock,
buscando por todas partes a su nieta, que se había separado de él.
Ella lo tranquilizó y fue con él a buscarla entre todos los pacientes.
Al preguntarle como ella puede reconocerla, el abuelo le dio la descripción de un colgante de oro que llevaba.
Después de buscar entre los heridos, finalmente encontró a la nieta que llevaba el collar.
Al ver este collar, la pediatra se congeló.
Se volvió hacia el anciano y le dijo: "¿dónde compro este collar?"

"No se puede comprar este tipo de collar", respondió, > "Yo soy un orfebre y yo lo hice. En realidad hice dos iguales para cada una de mis hijas.

Esta es mi nieta, de una de ellas, y mi otra hija no sobrevivió a la guerra " ... Y así fue como la niña judía polaca se reunió con su padre.

14 mar. 2011


Testimonio desde un refugio improvisado

"No es ni Dios ni el demonio; es la geología"

García Ruiz Juan Manuel

SENDAI, Japón.- Recientemente hemos asistido a una serie de terribles catástrofes naturales: Haití, Chile, Nueva Zelanda, Australia, China. Los nuevos chamanes de la izquierda clamaron que era una clara respuesta de la Tierra a nuestro maltrato. También obra de extraterrestres o sofisticadas operaciones militares. Pero no. No hay dioses ni demonios que expliquen esos desastres. Asisto en persona a uno de ellos, aquí, en el centro de Sendai, Japón. Esto se llama geología.

Estoy en un refugio improvisado en una escuela en el barrio de Omahi, en pleno centro de la ciudad. Hace algo más de cuatro horas estaba en mi despacho de profesor invitado en la Universidad de Tohoku. Todo estaba en orden después del susto de hace un par de días en que la Tierra tembló, nos levantó de la silla, pero no nos sacó a la calle.

"Es fuerte, pero está lejos. No es el que esperamos", dijo mi colega el profesor Katsuo Tsukamoto mientras la facultad se movía como una calesita. Ayer sí. Ayer, el centro del sismo estaba a 10 kilómetros de profundidad y casi en la vertical de la ciudad.

Según supimos pronto, 8,9 grados. Me dio tiempo para pensar que debía desenchufar la tetera, las computadoras, la lámpara. Poco más. Me uní a los que ya corrían hacia la escalera de seguridad. Tomé un casco de los que vi en el camino y bajé a los tropezones. Cuando llegué abajo, la Tierra seguía temblando. Me fui hacia un claro con un muro al que me agarré. Traté de alejarme del muro para sentirlo mejor, para sentirlo más. Pero no me supe mantener en pie, tuve miedo y volví al muro. Y la Tierra seguía temblando.

Miré al edificio que acababa de abandonar y que gracias a su estructura antisísmica se mantenía en pie ante semejante ataque, pues la Tierra seguía temblando. Más de dos largos minutos, lo que tardará en leer este párrafo.

Ya con las piernas temblando me uní a un grupo que empezaba a formarse en el jardín anexo. No hubo gritos. No hubo histeria, tanto que comenté si estaban acostumbrados, pero un colega dijo inmediatamente que había sido el mayor de su vida.

Todo se organizó inmediatamente. Alguien tomó el mando. Con un altavoz empezó a dar órdenes que yo no entendía. Mi anfitrión estaba de viaje en Tokio, pero mis estudiantes que sabían inglés me mantuvieron informado.

Después de que un piquete comprobó los destrozos, pudimos subir de seis en seis, comenzando desde el piso superior, a recoger nuestros abrigos porque empezó una fuerte nevada.

Empezó a llegar información sobre el sismo. Todo el mundo tenía en mente Kobe y estaban preocupados por sus familias y sus casas, pero increíblemente la ciudad no parecía estar dañada, sólo algunos incendios.

El frío arreciaba y alguien ordenó cobijarnos a la entrada de un refugio que parecía menos dañado. Allí, mis alumnos comenzaron a sacar cajas de víveres, agua, galletas y una lata de sardinas que guardo ahora por si hace falta mañana.

¿De dónde sacaron eso? "Llevábamos 10 años esperándolo, profesor; está todo previsto." Todo estaba organizado y además por gente que estaba entrenada para autoorganizarse.

Entendí entonces que esta ciudad se había preparado para combatir a este monstruo que esperaban pacientemente. Y lo había hecho con las mejores armas que tenemos: con ciencia y tecnología.

La ciudad triunfó

No podíamos quedarnos en la universidad. Bajamos desde la colina caminando porque el tráfico estaba colapsado. Una pareja de estudiantes se ofreció a acompañarme para comprobar los destrozos en mi casa y llevarme a un refugio.

Cuando me enteré de que no quedaba de camino a la suya, protesté, pero me dijeron que habían pasado un año en Bélgica, sabían lo que es no entender el idioma local y no me podían dejar solo.

Seguimos caminando bajo la nieve y cuando al cruzar el puente sobre el río atisbamos la ciudad, no pude contener la alegría de ver a la ciudad en pie, sus casas enteras, sus rascacielos enhiestos, con algún rasguño, pero victoriosa. En la cara de los estudiantes noté el orgullo de la victoria. Habían ganado.

El camino a mi casa fue una continua lección de comportamiento, y al despedirse me dijeron: "Ya sabe profesor: esta noche lo importante es pensar que estamos vivos y que tenemos la obligación de seguir vivos".

Aquí, en el refugio no tengo noticias de la gravedad de los daños, aunque me imagino que el tsunami posterior debió ser tremendo. La Tierra sigue -cinco horas después- enviando violentas réplicas que nos mantienen en vilo pero con la esperanza de salir de ésta.

Aunque a veces huela a azufre, no son diablos ni dioses quienes las envían, ni son ejercicios con bombas nucleares, ni es la Tierra enfurecida con la humanidad. Esto se llama geología, es ciencia y es tecnología, y lo sabe un pueblo que quizás acaba de ganar una batalla histórica.

El autor es cristalógrafo, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España y es profesor en la Universidad de Tohoku